jueves, 11 de abril de 2013

Gestión de imprevistos




10 enero de 2013.


Comienzo  la mañana; mi rutina diaria: me comunico con el departamento de recepción donde recojo los listados de las habitaciones de salida, el de las habitaciones ocupadas, y compruebo el nº de habitaciones que tenemos que limpiar, las cuales son pocas, normal, siendo enero y en Córdoba, es una fecha tranquila, la ocupación suele ser baja.

A continuación reparto  los partes de trabajo a las camareras Eva y Luisa y  a la limpiadora María; me comunico con el subdepartamento de lavandería, ya que he al ser temporada baja, preparamos las habitaciones de la segunda planta, que permanece cerrada, con una limpieza más profunda; y debemos   poner lavadoras con cortinas, mantas, colchas, etc.

Todo trascurre con normalidad hasta que a las 12 de la mañana y a través del walki, Gema, la recepcionista me llama, un poco nerviosa, preguntándome donde estoy; le digo que en lavandería comprobando unas cortinas que se habían quemado. Pero me dice que lo deje todo, que acaban de llegar al hotel 25 personas, sin reserva,  un profesor con 24 alumnos  y necesitamos 13 habitaciones preparadas en el menor tiempo posible.

 Le digo que la planta primera está completa y que la segunda planta al permanecer cerrada está sin preparar, pero que no se preocupe que nos  encargaremos de todo.
Rápidamente me comunico con Eva y Luisa, para ver en que habitación se encuentra cada una. Eva me dice que solo tiene listas 10 habitaciones ya que las otras 4 que le quedan tienen el cartel de no molestar y tendrá que dejarlas para más tarde. 
Le digo que se vaya rápidamente a la segunda planta que tenemos que preparar 13 habitaciones en el menor tiempo posible. 

Por otro lado, Luisa me dice que le quedan 5 habitaciones  por limpiar y que no puede ir hasta que no termine ya que los clientes han solicitado su limpieza para esta hora; pero que en el momento que acabe se  dirigirá  también a  la segunda planta
Me vuelvo a comunicar con recepción y le digo que las habitaciones estarían preparadas  en  hora y media,  ya que como es temporada baja solo cuento con 2 camareras.
De este modo, cambio mis documentos de trabajo  por los guantes de limpieza  y ¡a correr se ha dicho!.  Empiezo a abrir habitaciones, hacer camas, comprobar minibar, TV y aparatos eléctricos y Eva va detrás limpiando baños y fregando suelos. Todo en el menor tiempo posible.

Al cabo de una hora aparece Luisa, que ya había terminado sus habitaciones,  continua  por donde yo estaba y yo me dirijo a comprobar las habitaciones que Luisa había limpiado.
A la una y media me vuelvo a comunicar con Gema y le digo que las habitaciones están listas para ser ocupadas. 
Y Uff! Trabajo cumplido. Tengo un equipo fantástico.


No hay comentarios:

Publicar un comentario