23 mayo de 2013.
Mañana tranquila con el mismo
trabajo diario, hasta que a la una menos veinte me llaman del Subdepartamento de
lavandería para darme malas noticias.
Me dirijo al edificio contiguo donde se encuentra nuestra lavandería y allí me encuentro con agua por todas partes y nunca mejor dicho,
el personal estaba recogiendo agua como locos.
Elena, la encargada, me cuenta
que una de las lavadoras ha comenzado a echar humo y ha empezado a tirar agua fuera, la han
parado y desenchufado.
Les digo que tienen que parar todas las máquinas que
con el agua en el suelo no podemos tener funcionando ningún aparato eléctrico
hasta que no se haya recogido toda el agua, ya que hay riesgo de que se produzca una electrocución, o cortocircuito.
Llamo a recepción y les comunico lo sucedido.
A
continuación, Marcos, del Departamento de Mantenimiento, avisado por recepción,
se dirige lo más rápido que puede al lugar. Una vez secado el suelo me dice que
la lavadora tiene el motor del
centrifugado averiado que necesitaría cambiarlo, pero que hay que pedirlo a
fábrica y eso tardará 24 horas.
Comunicamos a Recepción, con el correspondiente
parte de averías el problema, y lo que habría que hacer. Llamamos al proveedor
de repuestos de la lavadora, marca “Fagor”, donde nos comunican, como bien dijo Marcos, que el
repuesto para la lavadora tardará 24 horas en llegar. Pero el problema no queda
ahí.
Estamos en la Feria de Mayo de Córdoba, y lo que hay en la lavadora
averiada son los trajes de flamenca de varios clientes que han venido a pasar los días de Feria y que necesitan esos trajes para esa tarde. La otra lavadora tiene
ropa de lencería del hotel y tardará al
menos una hora en terminar el ciclo completo de lavado.
Como urge la limpieza de esos trajes; vuelvo a mi
despacho y busco el número de “Tintor- Expres”, empresa con la que llevábamos
varios años trabajando, ya que anteriormente el hotel no contaba con servicio
de lavandería interna y eran ellos los que nos realizaban dicho trabajo. Les
llamo y les informo del problema que tengo, me dicen que sin problemas pasarán
a recoger los trajes en media hora y que para las siete de la tarde estarán de
vuelta en el hotel.
Le digo a Elena, encargada de lavandería que debe
rellenar el parte de envío a lavandería externa y anoto el consiguiente gasto
de lavandería externa que, por supuesto, correrá a cargo del hotel. El cliente
pagará solo el interno.
Después de tanto lio podemos decir que por ahora la cosa se ha quedado solucionada.



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